“ACTIVISMO” es una palabra que suena fuerte. Si escuchamos que alguien dice “soy activista”, en nuestro imaginario se nos presentan imágenes con situaciones de alto riesgo, como cruzarse ante una ballena para impedir que sea cazada. Desde ya que eso es activismo, claro. Pero no nos quedemos en acciones de gran magnitud que no todos podemos llevar a la práctica.
Entendemos por activismo el hecho de actuar llevando a cabo alguna acción sea en el nivel que sea. Es decir, propiciamos no quedarnos con la idea de que “distintas deberían ser las cosas”, o de “cómo le duele a uno saber que seres indefensos sufren”. No limitarse a ser “espectadores sufridos” de una triste realidad, o darle la espalda a situaciones que “es preferible no ver”. Probablemente es poco lo que uno pueda hacer, pero será algo y será mucho más que la indiferencia. De a poco se puede hacer mucho. Ser activista es poner en movimiento nuestro pensamiento.
¿Qué podés hacer?
Antes que nada cambiar tus hábitos de consumo . Hacerte vegano/a sería lo ideal. Esto involucra varios frentes:
En alimentación : sencillamente evitando comerte a otros seres adoptando una alimentación vegetariana (sin carnes) o mejor aún vegana, prescindiendo también de aquellos derivados provenientes de animales (huevos, lácteos, etc).
En indumentaria : no usando pieles, prendas de lana de origen animal, sedas ni artículos de cuero (excepto que sean sintéticos).
En entretenimiento : no asistiendo a ningún espectáculo que involucre trabajo/sufrimiento animal ni viendo medio alguno -tv, películas, revistas- que lo reproduzca o difunda (circos con animales, acuarios, corridas de toros, etc.)
En productos testeados en animales : existe la información para que puedas optar por no consumir productos que experimenten con animales, una práctica totalmente cruel y probadamente ineficaz.
Desde una pc : difundiendo información entre tus contactos, firmando en adhesión a diversos petitorios, haciendo circular casos de gatos y perros perdidos, encontrados o en adopción, etc.
Económicamente : colaborando con entidades proteccionistas, refugios –muchos de ellos necesitan voluntarios, dispuestos a ayudar a limpiar, alimentar a los animales- o bien colaborando con grupos veganos abolicionistas que actúan a nivel local, nacional o mundial en defensa de la vida en todas sus formas.
Al decidir tener un animal : adoptando una de las muchísimos que necesitan un hogar y nunca comprando.
En tu conducta : con un uso racional de los recursos, un manejo responsable con los desechos, propiciando el uso de materiales reciclables, etc. También creando conciencia en tu entorno.
Actuando personalmente : sumándote a cualquier tipo de convocatoria en repudio a toda acción o acto que implique la muerte o sufrimiento de otros seres vivos, o bien un daño al medio ambiente. Siendo voluntario en Refugios, Centros de Zoonosis, para ayudar a alimentar, limpiar, pasear a los animales que esperan ser adoptados.
Como veras, hay mucho por hacer. Podés participar ejerciendo una, algunas o todas estas acciones.
Y aunque la postura más coherente es tomar todas, lo que puedas hacer sirve y suma. Y en ese caso siempre valdrá más que hacer daño o no hacer nada.
¿Contamos con otro activista? |