CAZA DE MONTERIA. Un divertimento cruel e innecesario
 

La caza de montería es una práctica de caza mayor tradicional, en la cual se usan jaurías de perros bravos para batir a la presa en lucha cuerpo a cuerpo, quedándole al cazador la tarea de rematar a la presa a cuchillo o con un arma de fuego que no sea con perdigones (ya que sino heriría a los perros, que continúan aferrados a la presa hasta el final).

 Esta práctica, por dejar todo en manos de la jauría, no permite la selección de la presa, sea esta una hembra con cría, un ejemplar joven o de una especie en vías de extinción, ya que cuando el cazador llega al sitio, además de que muchas veces recién ahí se entera de que es lo que se ha cazado, por lo general la presa ya está malamente herida por las dentelladas de los perros. Es muy distinto esto a la práctica de cazar por “Rececho”, que es cuando el cazador se acerca solo al encuentro de una presa, a la que puede seleccionar, y luego matar con un certero disparo sin los sufrimientos que provoca la Montería.

 Este tipo de caza se practica desde la antigüedad, siendo una práctica tradicional llevada a cabo por los reyes en la Edad Media europea. Se han creado por ello varias razas de molosos para esta práctica en distintos países europeos, como por ejemplo el Gran Danés, en Alemania. En España, en sí esta práctica  se encuentra muy extendida, existiendo gran cantidad de agrupaciones y cotos de caza que la permiten.

 En Argentina, el Dogo Argentino, la única raza creada en el país (no así autóctona, que es nuestro “perro pila”), fue pensada  para la “Montería Criolla ”, versión local que tiene como objetivo la caza de algunas especies nativas, como en su momento, el ya casi extinto yaguareté, el muy perseguido puma y el pecarí de collar. Pero, a la par del retroceso numérico de la fauna local, paulatinamente su objetivo fue cambiando hacia la gran cantidad de especies exóticas sembradas en nuestros montes para fomentar la caza al estilo “europeo”, como el jabalí (hoy la presa más común) y algunas veces el ciervo colorado y otros cérvidos, animales que por otro lado tienen impacto negativo en nuestros ecosistemas, no preparados para convivir con estas especies.

El entrenamiento de los perros en la lucha cuerpo a cuerpo, muchas veces se lleva a cabo de manera cruenta. Es en las llamadas “Pruebas de Campo”, que se los introduce en una jaula donde se encuentra un puma o un jabalí en cautiverio, para que aprendan a cazarlos en una verdadera riña de animales donde, cuan circo romano, el público disfruta del cruento espectáculo. Desgraciadamente, este tipo de “entrenamiento” no siempre es ilegal, ya que hay provincias como San Luis donde esta práctica está amparada por la ley vigente.

No obstante, no es rara la pérdida de cánidos en las partidas de caza, producto de la desesperada defensa de sus presas, no siendo rara la muerte de estos, o el quedar gravemente heridos. Los cazadores de montería generalmente son duchos en la sutura de sus canes en el medio del campo, siendo el hilo y la aguja parte indispensable de su equipo.

Este tipo de caza tiene una verdadera mística para quienes la practican. Esto se ve leyendo las crónicas que relatan distintas partidas de caza, cuyas descripciones de los animales abatidos abundan en adjetivos tales como “fiera”, “feroz”, “bestia asesina”, que las acercan al espíritu de las novelas decimónicas que transcurrían en los “oscuros terriorios salvajes” de las viejas colonias europeas, y en donde la naturaleza era algo poderoso y temible que había que dominar y vencer. No deja de ser llamativo en pleno siglo XXI, cuando la naturaleza es un bien cada vez más escaso, arrasado día a día en un tren imparable hacia su extinción.

La caza de montería, hoy convertida en una simple diversión, debería ser prohibida por ser la crueldad una condición necesaria de esta práctica, ante el sufrimiento gratuito que conlleva tanto para sus presas como para los perros utilizados.  Así también  por la supervivencia en ella de valores que convierten a los animales de gran porte que habitan los montes en “seres malvados”, en “feroces bestias” a las que, por definición, hay que aniquilar, sin mediar criterio alguno de selectividad, o sea de una oportunidad para que el animal convertido en presa pueda seguir viviendo. Al contrario, la práctica misma de montería condena al que se tope con la jauría, en animal muerto. No hay para los cazadores monteros beneficio de la duda. No hay para estos señores la más mínima probabilidad de que el animal apresado por la jauría, tal vez pudiera tener algún derecho a la vida. Y he aquí el punto. Porque no importa averiguar que se mata antes de matarlo. Al contrario, lo que se encuentre en el monte, sea lo que sea,  y simplemente, “debía morir”.

Links referidos a la caza de montería. Hay mucha sangre, pero hay que verlo

http://www.dogosboaglio.freeservers.com/Fotos%20de%20Caza.htm

http://www.angelfire.com/ar/laviejadiana/MARCO2.HTM

Clickear a la izquierda, en “caza”.

Fotos de “Pruebas de Campo”. Dogos luchando con pumas y jabalíes encerrados

http://www.dogosboaglio.freeservers.com/indice_3.htm

http://www.dogosargentinos.net/favorite.htm

Video de Lucha entre Dogo y Jabalí en cautiverio

http://www.angelfire.com/ar/laviejadiana/MARCO2.HTM

(clickar en “video”)

Relatos de Caza de Montería

http://www.dogosboaglio.freeservers.com/Relato%20de%20Caza.htm

Link de Coto de Caza de Montería

http://usuarios.advance.com.ar/korivea/

Reglamento de un evento de montería

http://www.geocities.com/dogosargentinosrehalablanca/CazaMayor.htm

Sebastián Linardi

 
 
   
       
       
 
   
   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
ZOOMORFOSIS ANTI-COPYRIGHT – NINGUN DERECHO RESERVADO - DIFUNDI, COPIA, INFORMA. (Sólo pedimos que cites las fuentes)